Un Pedacito de mí en la Historia de otra Mujer
Hace poco, mientras terminaba una de mis piezas en casa, me detuve a mirar mis manos y comprendí algo que Kerlys siempre nos dice en el taller.
Por eso hoy me apetecía compartir con vosotras lo que siento como alumna de este arte.
"Hago esto simplemente porque me encanta. Me he dado cuenta de que, cuando estoy ante la mesa de trabajo, el tiempo se detiene.
"Hago esto simplemente porque me encanta. Me he dado cuenta de que, cuando estoy ante la mesa de trabajo, el tiempo se detiene.
Pero lo más emocionante no es ver la tiara terminada; es saber que, de alguna forma, me convierto en parte de la historia de otra mujer."
Lo que he aprendido en el taller
Antes pensaba que aprender a hacer tocados era solo dominar el alambre o la porcelana. Ahora sé que es mucho más:
Es un acto de generosidad: Cuando diseño para alguien, estoy entregando mi tiempo y mi sensibilidad para que ella brille en un día que no olvidará jamás.
Es crear un legado: Saber que ese detalle que hoy modelo con mis dedos aparecerá en sus fotos familiares dentro de treinta años, me llena de un respeto enorme por el oficio.
Es conectar con lo auténtico: En un mundo de cosas rápidas, pararme a crear algo único me hace sentir que estoy recuperando un valor que ya no se encuentra en las tiendas.
Siento un privilegio inmenso al saber que mis manos pueden crear algo que guardará los recuerdos más bonitos de otra persona.
"Gracias al taller, he descubierto que no solo estoy aprendiendo una técnica; estoy aprendiendo a comunicarme a través de la belleza."
Ver cómo nuestras alumnas, como Elena, descubren su propio propósito y se emocionan con cada paso es lo que da sentido a todo lo que hacemos.
Si tú también sientes que tienes una historia que contar a través de la artesanía, te estamos esperando con los brazos abiertos.


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