La Dama del Tiempo Circular Coronando su Luz


Un relato sobre el poder de coronar la luz

A veces, en el taller de tocados, cuando el silencio nos rodea y nuestras manos se mueven entre hilos y piedras, nos preguntamos: ¿Para qué sirve realmente lo que hacemos?.


Este relato nació de esa pregunta. Porque un tocado artesanal no es solo un adorno; es un puente entre generaciones, un recordatorio de quiénes somos y un símbolo de la luz que toda mujer lleva dentro, sin importar el paso del tiempo.


Hoy quiero compartir con vosotras esta historia, dedicada a todas las mujeres que, a través de una pieza creada con amor, han vuelto a encontrarse consigo mismas.


El Relato: La Dama del Tiempo Circular

Tenía el cabello gris como la luna en su fase más sabia. Había amado, criado, perdido, sanado… Y sin embargo, había olvidado algo: que aún era bella, poderosa y necesaria.


Fue su nieta quien insistió en que se pusiera “ese tocado antiguo” que dormía en una caja de madera.


—Abuela, ¡parece una corona de estrellas! —Eso me lo regaló una mujer extraña en un mercado… dijo que me lo había traído del futuro.


La anciana sonrió con dulzura. Hacía años que no se lo colocaba. Pero algo la impulsó. Tal vez los ojos de su nieta, brillando como espejos. Lo colocó en su cabello plateado.


Y al hacerlo… un calor le subió por la espalda, como un fuego tranquilo y amoroso. Voces suaves le susurraron en los oídos. Voces que reconoció: su madre, su abuela, su bisabuela.


Recordó quién era. Recordó que el tiempo no es una línea, sino un círculo. Y que ella no estaba al final, sino en el centro de todo.


Esa noche, bailó descalza en la cocina. Con el tocado brillando como un sol interior. Sus pies descalzos rozaban el suelo frío, pero su corazón ardía como en su juventud. Y su nieta, al verla, no quiso jamás olvidar esa imagen. Porque entendió que una mujer que recuerda su luz, la transmite por generaciones.


El sentido de nuestras manos

Como artesanas y artesanos, nuestro trabajo es crear esa "corona de estrellas". No sabemos en qué caja de madera dormirá nuestra pieza dentro de cincuenta años, ni qué nieta la rescatará para recordarle a su abuela lo poderosa que es.


Pero lo que sí sabemos es que, cuando ponemos intención y alma en lo que creamos, estamos fabricando objetos de poder. Estamos creando herramientas para que las mujeres recuerden su luz.


Ese es el sentido de este precioso oficio. No hacemos accesorios; creamos legados.


Si al leer esta historia has sentido que tus manos también tienen algo que contar, quizá este sea el momento de escucharlas. 


En el taller Virtual se reúnen quienes sienten que un tocado es mucho más que un adorno. Si te apetece explorar este oficio junto a la diseñadora Kerlys y la comunidad, aquí tienes un sitio.

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